


“Si mi vista tuviera el poder de penetrar la realidad, verÃa a través de las paredes, que están constituÃdas por moléculas separadas, y a través de los cuerpos, que son torbellinos de átomos(…) No hay más que una unidad. Lo infinitamente grande es idéntico a lo infinitamente pequeño. El espacio es infinito sin ser grande. La duración es eterna sin ser más larga. Estrellas y átomos son lo mismoâ€
-Camille Flammarion, 1903-
Espacio que se vuelve identidad, individuo contra espacio, espacio anulado que crea identidad e intimidad: todas las paradojas empujan hacia dos lados que, mas que anular, crean el momento único del sentido.
Tóxico presenta para Postopolis! DF una radiografÃa inmersiva de la ciudad: comenzando por los retratos aéreos del piloto Oscar Ruiz, siguiendo con las fotos urbanas de Mark Powell y cerrando con pornógrafos de medio tiempo, sectas y burócratas, tres series del fotógrafo José LuÃs Cuevas.
-“¿Alguien reconoce éste lugar?â€- pregunta el piloto. Para los asistentes hay un aire irreconocible y familiar en la inestabilidad de sus geometrÃas. Grandes terrenos verdes contra infinitos puntitos en la ladera de una montaña, geometrÃas en idéntico patrón repitiéndose contra completa irregularidad orgánica, territorios llameantes contra enormes centros de comercio: SerÃa imposible no reconocer a la ciudad en éstos paisajes, más aún; serÃa imposible no ver los rostros de sus habitantes en sus contrastes.
Mark Powell, si de algo sabe, es de paradojas: un hombre fornido muestra sus músculos en el interior de un puesto de flores, un equipo de fútbol acostado en el piso alrededor de un balón, una coqueta niña de preparatoria rodeada de basura. ¿Quién mejor para no dejar desapercibida la curiosa cotidianeidad de la ciudad? Mark Powell, estadounidense ahora residente del D.F, muestra la poética relación entre el individuo y su contexto como solo un extranjero podrÃa notar.
Sin embargo, si uno no es extranjero ¿por qué no hacer exactamente lo contrario? Tomar lo ordinario, descontextualizarlo, vaciarlo hasta su verdadera profundidad y ver qué florece en su interior. José Luis Cuevas y su serie “el hombre promedio†toma a decenas de burócratas, paisaje gris casi amueblado de la ciudad, les elimina su espacio y los deja resplandecer en su personalidad.
Llevándolo aún más lejos ¿ por qué no explorar lo invisible de la ciudad? Cuevas descubre y captura, bajo la máscara del hombre común, sectas apocalÃpticas y estrellas pornográficas.
Casi al final de su presentación, Cuevas muestra un director pornográfico tomando parte en la escena, haciéndolo aún más intensamente que sus actores. Si el fotógrafo repitiera la pregunta del piloto –“¿alguien sabe qué es esto?â€- la respuesta no serÃa problemática : probablemente todos verÃan en ella el paisaje de la ciudad.
-Emilio Bassail, escribiendo desde Postopolis DF!-
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(Mark Powell y Jose Luis Cuevas han asistido a varios talleres de Tóxico.)
(Emilio es parte de Tóxico In Vitro, una nueva plataforma de colaboraciones multidisciplinarias integrada por talentosos estudiantes)









